Qué tipo de bozal debe llevar nuestro perro | Trabajo con Perros

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LLEVAR BOZAL NO DEBE SER NEGATIVO PARA NUESTRO PERRO

 

En ocasiones, porque la legislación así lo exija como en el caso de las razas consideradas como potencialmente peligrosas o cuando el perro viaje en transporte público, en las visitas al veterinario como elemento facilitador de la manipulación, porque se esté trabajando la corrección de la impulsividad u otra conducta no deseada en nuestro perro como la agresión…etc, puede ser necesario que tengamos que utilizar el bozal con nuestro perro.

 

Este hecho no es agradable para el animal y por ello es importante tener en cuenta una serie de consideraciones antes de su uso para que en la manera de lo posible, lo vea como algo positivo y no como un castigo. Las premisas fundamentales son: la elección del bozal adecuado y por supuesto, un trabajo de positivización previo a su uso, la elección del momento en que se deba empezar con este trabajo, junto a unas pautas de seguridad durante la utilización de esta herramienta de manejo canino.

Consideraciones previas a la elección del bozal

 

Lo primero a considerar como en cualquier caso de utilización de material canino es la elección del producto adecuado teniendo en cuenta que esto dependerá del uso que se necesite darle. El mercado ofrece dos posibilidades: bozal de tela o bozal de rejilla.

 

Es habitual ver perros llevando en sus paseos cotidianos el bozal de tela, sea cual sea la necesidad de su uso. Este tipo de bozal está totalmente desaconsejado, primero y muy importante, porque no le permite jadear, ladrar, comer o beber mientras lo lleva puesto. Un accesorio que impide jadear al perro es peligroso para su salud si es utilizado por largos periodos de tiempo, ya que el jadeo es el mecanismo biológico que los perros utilizan para regular su temperatura corporal.

 

En segundo lugar y no menos importante, el bozal de tela puede provocar en el animal una mala asociación ya que simula la corrección que hacen las madres a los cachorros, o los perros adultos a los más jóvenes cuando les indican un rumbo de conducta no deseable, sujetando el morro del perro reprendido con la boca. Este tipo de asociación hace que el bozal sea considerado como un castigo, y el bozal jamás debe ser utilizado como castigo y se debe hacer que el perro lo acepte como un elemento más de su manejo, de ahí la importancia de su positivización.

 

En tercer lugar también es importante considerar que el bozal de tela, debido al material del que está hecho, no es el más seguro en el caso de una situación conflictiva, y puede ser fácil para el perro quitárselo.

¿Cuándo y qué tipo de bozal debemos usar?

 

El uso del bozal de tela debe restringirse sólo a cuando el perro deba llevar el bozal durante un corto periodo de tiempo. Puede ser una buena herramienta para evitar riesgos de mordida durante una corta visita al veterinario, por ejemplo, pero nunca para usarlo como bozal habitual en un perro que necesite llevarlo de forma continuada.

 

En cambio, el bozal de cesta permite que el perro abra la boca, ladre, jadee y, en el caso del bozal Baskerville Ultra Muzzle (con distintas tallas que se adaptan al tamaño del hocico del perro), también que beba agua y coma mientras lo lleva puesto, ya que se le pueden ofrecer pequeños premios a través de los agujeros, permitiendo esto una facilitación de la positivización del bozal y no interfiriendo en el proceso de adiestramiento o modificación de conducta si necesitamos utilizar premios durante el mismo y además, manteniendo siempre la seguridad ya que impide que el animal muerda.

 

Dentro de los bozales de cesta, también podemos encontrar en el mercado bozales para perros que tengan el hocico chato o braquicéfalos, que al tener una anatomía tan particular, en muchos casos no se puede utilizar un bozal standard, por los problemas que pueden surgir de un mal ajuste.

Positivización del bozal para el perro

 

Una vez elegido el bozal apropiado para el perro, y antes de su uso habitual, empezará el trabajo de positivización de esta herramienta de manejo canino. Para ello se seguirán una serie de pautas que permitirán una aceptación por parte del animal de su uso de manera no traumática como elemento cotidiano. si el proceso de habituación se hace correctamente, el perro asociará el bozal a una experiencia positiva en vez de a una sensación incómoda y negativa.

 

Se empezará por la presentación del bozal al perro. Para ello se le mostrará y es muy probable que debido a la curiosidad innata del perro lo huela, Se aprovechará este momento para ofrecer premios al perro de manera que se asocie la presencia del bozal como algo positivo. Se repetirá esta acción tantas veces haga falta hasta que el perro se acerque de forma natural a olerlo esperando el premio.

 

En la etapa siguiente se colocarán premios en el borde exterior del bozal de modo que el perro aún no introduzca el hocico dentro del bozal, pero que ya se aproxime a la entrada del mismo para conseguir los premios.

 

Después se introducirán premios en la base del bozal, situando la palma de la mano por debajo sujetándolo y para que los premios no se cuelen por los agujeros del bozal. Cuando el perro introduzca su hocico voluntariamente para conseguir los premios, se introducirá en el código de comunicación del perro el comando que se vaya a asociar con esta conducta, que puede ser “dentro…” o “bozal…”, etc.

 

Cuando el perro introduzca su hocico en el bozal de forma natural tras oír al comando asociado a esta acción de obediencia se empezará a trabajar poco a poco la permanencia con el bozal puesto, pero sin abrochar aún. Para ello se dará al animal un premio cuando meta el hocico con el premio cogido en pinza por la parte exterior del bozal, para poder darlo a través del agujero para recompensas del mismo. Alargando el tiempo con el bozal puesto hasta el momento de entregar el premio se trabaja esa permanencia con expectativa de refuerzo positivo.

 

Una vez se consiga la permanencia estable, se empezará a abrochar el bozal, actuando con la entrega de los premios de igual forma que en el punto anterior. A medida que el perro tenga más permanencia le será más fácil aceptar que se le abroche el bozal.

Generalización del bozal y su uso

 

El siguiente paso es la generalización del bozal para poder trabajar con él en la calle, siguiendo los pasos anteriores aunque en este caso el avance será más rápido. Es importante positivizar en la calle para que lo asocie también como algo bueno, y a parte, permitirá jugar con el perro en el parque, hacer juegos de olfato en el césped con el bozal puesto, para que termine de asociarlo a algo muy bueno.

 

En cuanto al momento en el que se debe empezar con este tipo de trabajo con el bozal, la respuesta es sencilla, en el momento en además de ser necesario su uso, el perro tenga madurez emocional para un trabajo que si bien acaba siendo positivo, incluye elemento negativo que debe gestionar el animal de forma adecuada, y para esto, necesita un mínimo de madurez, y para determinar este momento no existe una regla fija, cada perro “es un Mundo” y es su guía quien mejor debe conocerlo para determinar este momento.

 

Si el perro ya lleva un bozal sin haber sido positivizado también se puede realizar este trabajo, pero habrá que cambiar de bozal y empezar el trabajo desde el principio tal cual se ha indicado con la nueva herramienta de manejo.

 

Durante el proceso de aprendizaje del uso del bozal, para cualquier perro de tamaño o edad, es obligatorio dejarle llevar un ritmo cómodo en su entrenamiento con este elemento, de manera que jamás se fuercen situaciones que afecten emocionalmente al animal, en las que se realicen malas asociaciones y el proceso de habituación no sea el correcto, y que puedan deteriorar el vínculo con el guía.

 

Es importante premiar al perro de vez en cuando mientras lleve el bozal puesto en la calle, aunque ya lo tenga positivizado. Sobre todo en entornos nuevos en los que el perro pueda hacer malas asociaciones emocionales.

 

Una vez hecho correctamente el trabajo para que el perro pueda usar el bozal de manera cotidiana y habitual es muy importante, es más, obligatorio, no dejar al perro con bozal puesto y sin supervisión durante un periodo largo de tiempo. Podría intentar quitárselo en algún momento y lastimarse.

 

Y por supuesto también, no se debe confiar nunca completamente en el bozal. Uno que sea de calidad es una valiosa herramienta de seguridad para perros que muestran agresividad. Ahora bien, nunca se puede confiar plenamente en este accesorio y dejar al perro sin supervisión porque nada garantiza que el bozal no pueda romperse, o desabrocharse, etc., o también que en una pelea incontrolada el perro sea agredido y no pueda defenderse hasta el momento en que los guías de los animales puedan controlar la situación una vez la adviertan, con las posibles lesiones que pudieran infringirse, incluso fatales.

 

Concluyendo, el bozal para perros es una herramienta de manejo canino que, ya que su uso puede ser tanto obligatorio como necesario en algunas ocasiones, es de suma utilidad, si bien su uso debe venir precedido de una buena elección del modelo, tamaño y material del que esté hecho, del momento en el que se deba empezar a trabajarlo para conseguir una buena habituación, positivización y generalización de su uso, manteniendo durante el mismo unas pautas y normas de seguridad.

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